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Primera Nacional

Crónica de dos partidos que nos llevan a la EBA

Seguramente hayan sido los día 24 y 25 de mayo del 2014 los más emocionalmente intensos de los últimos años para toda la familia del Ointxe y en particular para los componentes del 1ª Nacional y miembros de la Directiva. Y es así porque ya desde antes del inicio de la recién terminada temporada, jugadores, técnicos y Directiva empezaron a especular sobre las repercusiones de un posible ascenso a liga EBA.

Aunque convencidos, por lo menos nosotros, de que no subir (y más después de quedar segundos en la Liga peleando por la primera plaza casi hasta el final) no suponía de ninguna manera un fracaso, siempre nos quedaría esa extraña sensación de que tanto esfuerzo no servía a la postre para nada práctico y tangible.
Si no costaba mucho salir de casa el sábado camino de Iturripe pensando que lo mejor ya estaba hecho y que pasara lo que pasara seguiríamos gozando de lo conseguido en los últimos 8 meses, uno cambiaba rápidamente de opinión al ver el aspecto que tomaba la cancha a medida que se acercaba el comienzo del partido contra el Tabirako de Durango ¡Ya solo importaba la victoria! Toda la temporada estaba en ese partido. De no ganar, nadie se acordaría de ese segundo puesto en la Liga. Imposible sustraerse del clamor de una grada llena como nunca lo había estado en los últimos años. Música, camisetas moradas, bombos, turutas, griterío por momentos ensordecedor… La piel de gallina a quienes durante tantas y tantas tardes de partido habíamos visto esas mismas gradas casi vacías. Había que ganar y se ganó. Actitud y respuesta de campeones ante un reto nuevo y desconocido para la mayoría de los componentes de nuestro equipo.
Y llegó el domingo. Vuelta a empezar. De nada servía lo del día anterior. Los últimos tres años a un partido. El mismo gentío, el mismo ambiente, caras pintadas con los colores del Ointxe-MU, alguna seguidora llegando una hora antes para asegurarse un buen asiento y gentes que no pisaban Iturripe desde que éste tenía parqué (que lo tuvo, según dicen). Se celebraba cada canasta de los nuestros como si fuese la de la victoria final. Todo el partido resumido en una imagen: a falta de menos de un minuto para el final del partido, los de Azpeitia se disponían a lanzar dos tiros libres que podían ser decisivos y una pequeña multitud de aficionados, jugadores del Ointxe de categorías inferiores y ex jugadores brincaban como posesos detrás de la canasta buscando el nerviosismo del joven lanzador del equipo rival. Y falló, no solo uno sino los dos tiros. Seguramente nunca se había visto en otra igual. Iturripe se vino abajo. A menos de veinte segundos el triple de Gorka nos dejaba prácticamente a las puertas del triunfo. Emoción desbordada con el bocinazo final. Sonaba a tope el “Mondra, Mondra” de RIP y las lágrimas en los ojos de muchos venían a decirnos que el sueño de septiembre se había hecho realidad.
Gracias desde la Directiva a todos los que en los banquillos, en las canchas, al borde de ellas y desde los patrocinios contribuyen a que el Ointxe sea cada día un club mejor.

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